Preso por raptar y torturar a un niño como escarmiento

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El chico, sin querer, le había pegado un pelotazo cuando el joven iba en moto. Con otros dos muchachos, lo llevaron al río, le pegaron y lo amenazaron con violarlo y tirarlo al cauce.

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Por Redacción LAVOZ

La historia parece extraída de un thriller aterrador, sin embargo es real y pasó en la ciudad de Córdoba, a cuadras del Centro. Tres muchachos, para escarmentar a un niño de 10 años que les había pegado, accidentalmente, con una pelota de fútbol, lo trasladaron en moto varias cuadras y, tras amenazarlo con secuestrarlo y violarlo, lo condujeron hasta el río Suquía. Luego de sostenerlo de los pies y decirle que lo iban a arrojar al agua para que se ahogara, le pegaron de forma repetida en distintas partes del cuerpo hasta que finalmente lo liberaron.

Tal fue el terror y trastorno que sufrió el niño, como así también su hermanito mellizo, que alcanzó a ver cuando se lo llevaban cautivo, que ambos debieron mudarse de barrio a casa de otros familiares y reciben asistencia psicológica.

Por el hecho fue detenido un joven, quien fue imputado de privación ilegítima de la libertad calificada por orden del fiscal Rubén Caro, quien ordenó la prisión preventiva. Paralelamente, el funcionario judicial dictó las capturas de sus dos presuntos cómplices, quienes desaparecieron de sus hogares. Hasta anoche, no habían sido capturados.

“Son personas peligrosas, con antecedentes por robo y amenazas, que siembran el temor en el barrio, de allí que es tan difícil obtener testimonios en su contra”, afirmó una fuente de la Fiscalía. “Creemos que algunos de ellos son consumidores de drogas, por la forma en que actúan”, añadió.

Pelotazo sin querer

El episodio en cuestión sucedió el pasado martes 5 de noviembre a la tarde, en proximidades de la avenida Costanera y el puente Zípoli, en Alto Alberdi. En una calle que no se divulga para no identificar a la familia, dos hermanitos mellizos jugaban a la pelota. De pronto, según la causa, pasaron por el lugar dos muchachones en una moto. Accidentalmente, voló un pelotazo y tocó una rueda del vehículo. Los de la moto frenaron e insultaron a los chicos. “¡Ehhh! ¡Qué hacés che p… de m…! ¿Soi’ pícaro o te hacé’?”, habría exclamado uno de ellos.

Asustados, los dos hermanitos pretendieron escapar corriendo. Pero tuvieron la mala fortuna de que apareció un tercer joven caminando, quien sostuvo a uno de ellos de los pelos y lo arrastró hasta donde estaban sus compinches de la moto.

“El chico fue subido por la fuerza al vehículo entre ambos muchachos. El de atrás le iba pegando cachetadas y golpes, mientras gritaba que lo llevaban secuestrado y que lo iban a violar”, refirió un vocero del caso.

La moto arrancó y los dos se llevaron al niño por unas cuatro cuadras hasta la costanera del río. El otro sujeto también se acercó y entre los tres tomaron al niño de los pies y amenazaron con tirarlo al agua, mientras seguían amenazándolo y pegándole. El hermanito del niño cautivo alcanzó a salir corriendo para buscar ayuda. Nadie podía creerle lo que acababa de suceder.

Su hermano permaneció raptado varios minutos hasta que los de la moto lo “devolvieron” cerca de su casa. Indignados, sus padres radicaron una denuncia, lo que motivó una ardua investigación.

Luego de entrevistas a ambos hermanitos en Cámara Gesel, testimonios de vecinos y entrevistas ambientales en la barriada, los policías lograron identificar a los tres presuntos agresores. Así fue que, a las pocas horas, se detuvo a uno de ellos: German López (27). “El Orejudo”, tal su alias, vive en la misma zona. Los otros están claramente identificados, pero prófugos.

A esta persona se le secuestró la moto, presuntamente usada en el rapto. El abogado del “Orejudo” apeló su arresto y ahora un juez de control debe decidir si sigue preso por privación ilegítima de la libertad, cuya pena oscila entre los 2 y 6 años, o bien lo deja libre.