Rally Argentina: Loeb tiene el control

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loeb-rallyApareció el campeón. Con una prolijidad casi extrema, y aprovechando los errores ajenos, el francés trepó al tope de la clasificación general del Rally Argentina. Hoy podría levantar su octavo título consecutivo en nuestro país.

 

“Al final, siempre pasa lo mismo: no importa lo que ellos hagan; siempre gana él”. A ese nivel de idealización ha llegado la imagen que Sebastien Loeb genera sobre los demás. La frase corresponde a alguien que estaba entre el público, que esperaba una foto bajo el cielo nublado que cubría Carlos Paz. No interesa cómo se llama, porque esa sensación se replica en seguidores, analistas y, tarde o temprano, también rivales.

Es el momento de la reagrupación posterior a la primera pasada por los dos tramos que iniciaron la jornada de ayer: Santa Rosa-Villa del Dique y Amboy-Yacanto. Loeb abre la puerta de su DS3, asoma su mano derecha y busca un vaso de café que le alcanza una de las siete personas de Citroën que rodean su coche. Aún sin ganar tramo alguno hasta ese momento en el 33º Rally Argentina, la clasificación general lo muestra como líder. El trabajo está hecho. La estrategia de siempre, la de no acelerarse cuando llega el momento de pisar el pedal, una vez más le dio resultado.

Coche de por medio está Sebastien Ogier, quien un rato antes se sentía capaz de destronar al “rey”, en uno de sus terrenos preferidos y ante “su” propio público. El del Volkswagen recibe su reloj, mira la hora y luego hacia arriba, buscando pasar el mal rato. La imagen lo es todo: se lo ve casi resignado a través de un parabrisas agrietado. Perdió su chance, la única que, de vez en cuando, otorga el campeón.

15 kilómetros antes de llegar a Yacanto fallaba al accionar el freno de mano y se pasaba de largo en una de las curvas de este nuevo especial (halagado por quienes pudieron recorrerlo desde el aire). El Polo R se iba por la tangente, casi tantos metros como segundos perdería su piloto en la clasificación (casi 45 respecto a Ostberg, vencedor del tramo).

“Hubo barro por la lluvia de anoche (por el jueves) que no teníamos previsto en nuestras notas, era muy fácil cometer errores”, abría su análisis Loeb al primer contacto con los periodistas. “Es muy bueno estar al tope del clasificador. No obstante, Mikko está muy cerca y Ogier tampoco está lejos. Para consolidarme debería esforzarme más en la tarde”, anticipaba antes de almorzar con los suyos y esperar la vuelta a las rutas de Calamuchita, con una ventaja de 8s9/10 sobre Hirvonen y 26s3/10 sobre Ogier.

El escenario para los demás era diametralmente opuesto al de la mañana. Para Loeb era igual. A su ritmo, prolijo, terminó arriba en ambas pruebas (79,85 km en total, plenas de puro virtuosismo al volante). Esto, sumado a los problemas que sufrieron sus perseguidores (ambos con problemas de neumáticos), terminó por abrirle las puertas a una nueva victoria; la octava consecutiva en Argentina. Es cierto, un infortunio puede dejarlo con las manos vacías; pero da la sensación de que no importan lo que el resto haga… El control está en sus manos.

 

Fuente: Diario La Voz del Interior