Renzo dio un gran paso: ayer le sacaron el respirador

0
97
Renzo-Belen-Ramos-trasplante-adaptarse_CLAIMA20130617_0083_17En 10 días podría salir de terapia intensiva.

 

Hace quince días, Renzo Salvatore Antonelli, de 2 años, era desconectado de su corazón artificial y trasplantado. Hace trece días al órgano hubo que “ayudarlo” porque no se adaptaba a su cuerpo. Renzo seguía dormido y sus papás, Belén y Haroldo, pedían cadenas de oración. Hace once días, el nene correntino regresaba a lista de espera del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). Necesitaba otro corazón y evaluaban volver a operarlo. Pero hace seis días, el órgano reaccionó y desde entonces funciona al 100%. Y ayer confirmaron otra gran noticia: a Renzo lo extubaron y posiblemente en diez días lo trasladen a una sala común en el Hospital Garrahan, donde está siendo atendido.

Dice Belén Ramos, su mamá: “Ahora recibe oxígeno a través de una mascarilla, como si se estuviera nebulizando. Le sacaron el cañito que iba de la garganta a al respirador. Está despierto y se está empezando a mover. Nosotros lo sentamos, le hablamos, lo estimulamos. Y por supuesto, estamos muy felices”. Renzo sigue internado en terapia intensiva y si bien que pueda respirar sin una máquina es alentador, el tratamiento sigue.

Pero en la voz de Belén, no se nota. Muy lejos está de aquel tono que usó el 9 de junio para explicar que como el órgano no rendía, tuvieron que conectar al bebé al ECMO, un aparato que hace circular la sangre por un pulmón artificial para oxigenarla, y permite así descansar a los órganos encargados de esas funciones. Más bien está cerca de aquella esperanza que se abrió cuando lo desconectaron a ese equipo de asistencia y el corazón empezó a vivir. Eso fue suficiente para que los médicos descarten un retrasplante.

“El paso que seguía era éste: extubarlo, empezar a sacarle cosas”, cuenta Belén a Clarín. Según le dijeron los profesionales que atienden a su hijo, el nene podría pasar a una sala común –aunque seguiría aislado– los próximos días. Mientras tanto (y mientras está despierto) el chiquito hizo nuevos amigos. Son Franco (5), Julieta (3) y Sebastián (8), niños que –como estuvo Renzo– tuvieron que ser conectados a un corazón artificial y entraron en la lista de emergencia nacional. “Haroldo y yo tratamos de acompañar a las familias de esos chicos porque nosotros sabemos lo que es pasar por ahí, sabemos de la importancia de que aparezca un donante”, apunta Ramos.

Tras una larga espera de duró ocho meses, Renzo pudo ser trasplantado del corazón, el 2 de junio, en una intervención que duró catorce horas. El nene sufría una miocardiopatía –una afección cardíaca que complica el funcionamiento del corazón– porque fue diagnosticada poco antes de que naciera. Los primeros años de vida del bebé transcurrieron entre el Instituto de Cardiología de Corrientes y el Garrahan. En noviembre tuvo un accidente cerebrovascular que temporalmente le inhabilitó la vista y el oído, y le paralizó la mitad de su cuerpo. Desde octubre, cuando fue conectado al corazón artificial, estaba en la lista de espera del Incucai. El tiempo le jugaba en contra. El órgano llegó desde Corrientes, su provincia natal, y apenas confirmaron la compatibilidad, empezaron en Buenos Aires los preparativos para la cirugía. “Pedimos que sigan rezando, por Renzo y por todos los chiquitos que necesitan un trasplante”, pidió Belén.

 

Fuente: Diario Clarín