Saqueos y 80 muertos en México por el temporal

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Un hombre en camiseta y cubierto de agua hasta la cintura sale de los grandes almacenes con un televisor de 40 pulgadas sobre el hombro. Detrás de él una mujer carga dos bicicletas para niño y, unos pasos más atrás, una familia entera se lleva un juego de mesas y sillas de campo, sombrilla incluida. Otros, menos discretos, salen del local con el carrito de la compra cargado de DVD, licuadoras, radios o heladeras.

Cuando ven a los fotógrafos se cubren la cara, pero no se detienen.

El saqueo dura toda la noche hasta que, en la imponente superficie, sólo quedan las estanterías.

Las imágenes de los soldados permitiendo que robaran comida pero no electrodomésticos resume la caótica situación que vive México tras recibir el impacto simultáneo del huracán “Ingrid”, por el Atlántico, y la tormenta tropical “Manuel” por el Pacífico. Un fenómeno inédito que deja hasta el momento 80 muertos, medio país bajo el agua y una ciudad, Acapulco, devastada y saqueada.

Con el argumento de que los grandes almacenes regalaban los enseres, cientos de habitantes del mítico balneario arrasaron ayer con el supermercado Costco de la zona Diamante, la más lujosa de Acapulco, de donde se llevaron hasta las cajas registradoras.

Una mujer, tomada “in fraganti” por las cámaras de TV improvisa una explicación: “El agua, no nosotros, reventó los cristales y las paredes y empezaron a flotar todas las cosas del supermercado y ¿qué vamos a hacer? Ni modo que se queden ahí y se echen a perder”.

En otro punto de Acapulco, en el Bulevard de Las Naciones, donde las calles se convirtieron en ríos color chocolate de un metro de altura, la policía intentó frenar el pillaje hasta que se les vino encima una lluvia de piedras al grito de “tenemos hambre y no nos dan ni agua”.

“No hay papas, ni lechuga, el huevo lo subieron a 60 pesos (unos 6 dólares) y el kilo de jitomate a 40 pesos (unos 4 dólares)”, se queja Tomasa de la Colonia Naranjitos.

El temporal que azota México deja también escenas tan dantescas como la vivida por el empresario español Bruno Juanes (46), que pasaba con su familia el fin de semana en Acapulco y ayer logró llegar a la Ciudad de México gracias a un avión habilitado para evacuación de los 40.000 turistas atrapados. “El domingo, el hotel estaba completamente anegado y el agua llegaba a los mostradores. Además, se había desbordado un río y un manglar cercano y en el lobby había cocodrilos caminando”, contó a Clarín.

 

Fuente: Diario Clarín