Se consolida la caída del consumo: 4,1% en alimentos

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La baja en el segundo trimestre fue más pronunciada en electrodomésticos.

 

El boom de consumo que el kirchnerismo solía señalar como muestra del supuesto éxito de su modelo económico parece ahora parte de un pasado lejano. En medio de una contracción de la actividad económica, una inflación que ronda el 40% anual y un prolongado estancamiento en el mercado laboral, los hogares argentinos se han visto forzados a ajustar sus gastos, incluso los más básicos.

En el segundo trimestre de este año, según la Dirección de Estadística y Censos porteña, las ventas de alimentos en supermercados de la ciudad sufrieron una caída de 4,1% frente al mismo período del año anterior. Consumos que podrían considerarse suntuarios, como salidas a comer o compras de electrodomésticos, mostraron caídas mucho más pronunciadas. En la provincia de Buenos Aires, la actividad comercial bajó 5,5% en julio respecto de igual mes de 2013.

 

 

Según el informe del instituto porteño, las ventas en locales de comidas rápidas se desplomaron 15,3% y las de productos de línea blanca en comercios especializados cayeron 15,8%, siempre en términos interanuales. En tanto, las ventas en restaurantes, que se habían desplomado 10,5% en el primer trimestre, cayeron 4,1% en el segundo.

Las cifras de la Dirección de Estadística y Censos porteña se basan en “las declaraciones juradas impositivas del impuesto sobre los Ingresos Brutos” que, según se explica en el informe, “tiene correspondencia con las ventas en el período que se declara”.

Sólo las ventas de “otros artículos en supermercados” registraron una variación positiva (2,8%) en el segundo trimestre del año. También en el primer trimestre ése fue el único rubro que registró un crecimiento en sus ventas.

La caída del consumo también se siente al cruzar la Av. General Paz. La Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA) difundió ayer un informe según el cual en julio la actividad comercial bonaerense cayó 5,5% en julio respecto del mismo mes de 2013.

De acuerdo con el relevamiento, que toma en cuenta las ventas en más de 300 comercios del conurbano bonaerense y del interior de la provincia, el ajuste se sintió con fuerza en el rubro alimentos y bebidas, que sufrió un retroceso interanual del 8%, a pesar de que tradicionalmente es la categoría menos sensible a los vaivenes en las ventas ya que es el último gasto que recortan los consumidores.

Otros rubros también presentaron caídas pronunciadas: las ventas de indumentaria en la provincia de Buenos Aires cayeron 10,1%, las de electrodomésticos 8,7% y las de juguetes 7,6 por ciento.

Según el informe de FEBA, la excepción a la tendencia general la marcaron las ventas de materiales para la construcción, que subieron 16,2% en julio frente al mismo mes del año pasado.

Varios informes privados ya habían dado cuenta de la caída en el consumo, que no se limita a los últimos meses, sino que se empezó a sentir desde inicios de año. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas encadenan ya siete caídas interanuales consecutivas. Los informes de CAME, además, muestran que la contracción del consumo, lejos de moderarse, se ha ido profundizando: de la caída de 3,8% reportada en enero se pasó a una baja de 9,6% en julio.

La consultora CCR, en tanto, ha venido reportando caídas en las ventas en los supermercados, medidas en unidades. En junio (último dato disponible) la baja llegó al 4,3 por ciento.

La contracción del consumo es una manifestación más de un contexto económico complejo. Varias consultoras coinciden en que la actividad económica en general se está contrayendo y terminará el año con una caída no menor al 2 por ciento.

Esa caída en la actividad, a su vez, se ha empezado a hacer sentir en el mercado laboral. La semana pasada el Indec admitió que en el segundo trimestre del año la tasa de desempleo subió a 7,5%, 0,3 puntos más que en el mismo período del año pasado. Ese aumento de la desocupación, además, estuvo acompañada por una marcada caída en la tasa de actividad (la relación entre la población económicamente activa y la población total), que pasó de 46,5% a 44,8% entre el segundo trimestre de 2013 y el mismo período de este año, y en la tasa de empleo, que cayó de 43,1 a 41,4%, lo que refleja la escasa creación de puestos de trabajo.

PRECIOS EN ALZA

Pese a la contracción en la actividad y en el empleo, los precios no han dejado de subir, lo que marca un escenario aún más complicado para los hogares. Según la Dirección de Estadística porteña, en julio el costo de la canasta total (que incluye gastos en alimentación, mantenimiento del hogar, indumentaria, salud, educación y esparcimiento) para un hogar tipo de cuatro miembros llegó a 9022 pesos mensuales, 39% más que en el mismo mes de 2013.El costo de la canasta alimentaria, que marca la línea por debajo de la cual se considera que un hogar es indigente, llegó a $ 4035, 40% más que en julio del año pasado.

Ese aumento de 40% va de la mano con las mediciones de inflación de distintas consultoras y supera, por mucho, los incrementos salariales. Según el Indec, en junio de este año los salarios en general fueron 33,5% mayores que en el mismo mes de 2013. En igual período, los salarios del sector privado registrado crecieron apenas 29,2%.

 

Fuente: Diario La Nación