Se Reactiva Una Novedosa Forma De Hacer Protesta Ambiental: Las “Bombas De Semillas”

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Antes de explicar qué es y para que se usan las “bombas de semillas”,(un ingenioso y controversial método de protesta ambiental), hay que contextualizar el marco en el que se genera la necesidad de comenzar a tomar conciencia debido a un hecho verificable y preocupante para toda la comunidad de agricultres a nivel mundial: La Erosión Genética

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En la actualidad un problema que está afectando a la agricultura es la pérdida de diversidad de especies, aún dentro de los tradicionales cultivos extensivos, hay cada vez mas un reducido número de empresas que monopolizan el mercado de semillas y ponen en riesgo la supervivencia de algunas variedades, biotipos o sencillamente especies debido a un pack tecnológico que por un lado evita la proliferación de determinados vegetales por considerarlos “malezas agresivas” y por otro lado, manipulan a todo el sector agropecuaria con sus presión sobre instituciones públicas y privadas.

Sin embargo éstas empresas tienen sus propios bancos de germoplasma, pero ponen trabas legales a quienes por propia iniciativa desean multiplicar y tener su propio banco de semillas, aduciendo que son ellas las dueñas de toda la simiente, y lógicamente al monopolizar el mercado, con el tiempo otros semilleros mas pequeños y de menor escala van desapareciendo y solo exponen a la venta, los productos que éstas mismas comercializan y sobre los cuales tienen patentes y sellos que se deben respetar. Poco a poco y de manera silenciosa se va acallando la conciencia colectiva, y de a poco se van perdiendo de manera silenciosa valiosos genes a través de la pérdida de material de multiplicación de especies, sobre todo de origen sexual, como lo son las semillas botánicas.

Este tema es muy complejo, muy controversial, lo cierto es que año a año, la pérdida de valiosas especies vegetales es un hecho y está comprobado y difundido por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura)

Privatizar las semillas es privatizar toda la alimentación, y la erosión genética de las mismas es la erosión del sistema alimentario entero. Según la FAO, el 75% de la diversidad genética agrícola se ha perdido en los últimos años.

Un claro ejemplo es lo que sucede en Mozambique, donde se está expandiendo el uso de la semilla de jatrofa o jatropha.

Jatropha curcas, conocida como piñón de tempate o jatrofa, es una Euphorbiacea que tiene propiedades medicinales. Pero se ha generalizado su uso para la producción de aceite para el biocombustible.  La jatrofa agota la tierra, muchos campesinos y campesinas han dado testimonio del daño que puede causar, asegurando que “donde se planta jatrofa, no crece nada más”.

Agricultura tradicional frente a las agroindustrias

La agricultura tradicional constituye un enemigo para las agroindustrias, dado que limita el mercado de agroquímicos y frena significativamente la expansión del mercado de semillas comerciales, en virtud del hecho que la semilla que las campesinas guardan de sus propias cosechas representa alrededor del 90% de todas las semillas que se siembran en el continente.

La situación en África Subsahariana, en cuanto a erosión genética, sigue las premisas mundiales. El fenómeno de apropiación de recursos, llamado “Biopiratería”, se apoya, con la complicidad de las entidades internacionales y gubernamentales en “derechos de propiedad intelectual” sin tener en cuenta los derechos de los agricultores y las agricultoras que reconocen distintos instrumentos legales, como el Tratado Internacional sobre Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura.

Toda vez que la opulencia de las empresas, estados o cualquier otro tipo de instituciones han realizado sus abusos, sobreviene a éstos la sublevación de las masas y las distintas formas de expresar el descontento se canalizan con los más diversos matices:

Bombas de semillas

No todos los modos de realizar movidas revolucionarias son inteligentes, sino que por el contrario, lo común es que sean molestas, y que terminan siendo peores que las cosas que denuncian. No parece ser el caso de este señor. Un tal Richard Reynolds quién posee un atractivo modo de comunicar sus ideas y conocimientos sobre Jardines, y especies vegetales de todo tipo, a través de su blog: http://www.guerrillagardening.org/.

Un extracto ingenioso de realizar una movida cultural y efectiva promovida por dicho blog que promulga  lo siguiente:

¡¡Explosión de Frutas, Verduras y Flores en los Baldíos, Plazas, Canteros, Campos, Cerros y Cualquier Lugar al Aire Libre!! Generá

un Cambio donde estés. Las bombas de semillas (en inglés seed bombs) son una de las armas menos arriesgadas de la jardinería de guerrilla (en inglés guerrilla gardening). Consisten, generalmente, en bolas pequeñas, no mayor que una pelota de tenis formadas por semillas, arcilla y compost.

Su objetivo es ser lanzadas por los “jardineros guerrilleros” en lugares de difícil acceso o en los que es muy riesgoso estar el tiempo que requiere una siembra en toda regla.

En realidad, la forma de la bomba de semillas es tema libre. Las hay redondas (para los prácticos o poco hábiles con las manualidades) y con forma de granada de mano (las más obvias y beligerantes).

El jardinero guerrillero Richard Reynolds, quien desde 2004 ha atacado y transformado en jardines espacios públicos descuidados y yermos de Londres, ha hecho una cuidada selección de tipos de bombas de semillas y afines. Destaca la bomba clásica que, como Reynolds describe, es una mezcla de arcilla, compost y semillas en un ratio de 5:1:1. Se mezcla todo con agua y se hacen bolas de un tamaño que sea fácil de lanzar.

 El movimiento en argentina

Operan en células y atacan ciudades con bombas. Pero estos “guerrilleros” argentinos poco tienen en común con sus violentos antepasados de los años 70. Por el contrario, son un grupo de pacíficos artistas cuyo fin es promover la ecología y la cultura libre.

Los Articultores -como se autodenominan- se reúnen en galerías clandestinas y fabrican “bombas de semillas”: pequeñas bolas de tierra, arcilla, y semillas de hortalizas, que luego arrojan en terrenos y espacios verdes abandonados.

La idea nació en 2009 de la mano de Judith Villamayor, una artista argentina con un interés por la horticultura, que venía trabajando en esculturas sembradas y figuras hechas a base de semillas, cereales y diversos alimentos.

“Me crié en la provincia de Santa Fe y mis padres tenían una huerta, crecí con eso”, explicó la artista a BBC Mundo desde Madrid, donde se encuentra desarrollando talleres y difundiendo la tarea de Articultores.

Fue una visita a la península ibérica y un encuentro con artistas españoles lo que la inspiró, hace cuatro años, a lanzar este movimiento, que combina tres intereses: el arte, las huertas y las personas.

Villamayor conocía el trabajo de los Green Guerrillas (Guerrillas Verdes), los activistas ecológicos en Estados Unidos que, de la mano de la artista Liz Christy, transformaron lotes abandonados en jardines públicos en la ciudad de Nueva York, en los años 70.

También siguió el más reciente movimiento Guerrilla Gardening(Guerrilleros de Jardinería) en Londres. Su creador, el inglés Richard Reynolds, se propuso embellecer espacios abandonados.

Pero la artista quiso ir más allá. “Se me ocurrió que en un país con el suelo fértil que tiene Argentina no es posible que haya gente muriéndose de hambre y entonces me pregunté por qué no se podían embellecer los espacios abandonados, pero con comida”, recuerda.

Pensando en verde

Bombas de semillas
Las bolas de arcilla y tierra protegen a las semillas de los pájaros y no requieren arar la tierra.

Con esta idea en mente, Villamayor se dedicó a difundir y poner en práctica sus conocimientos sobre la permacultura, un sistema de agricultura que no requiere arar la tierra.

La clave de la labor de los Articultores son las “bombas de semillas”, un invento creado por el biólogo y agricultor japonés Masanobu Fukuoka, fallecido en 2008.

Estas bolas de arcilla y tierra (conocidas en japonés como nendo dango) contienen las semillas de hortalizas que, con solo ayuda de la lluvia, empiezan a brotar.

“Lo bueno de las bombas de semillas es que las podemos tirar en algunos terrenos baldíos, donde no se puede acceder de otra forma”, contó Florencia, una artista que se hizo articultora.

El movimiento elige “atacar” espacios tanto públicos como privados con sus bolas de cultivos, aunque Villamayor aclara que no se busca la confrontación ni tampoco la denuncia de espacios en desuso.

“No se hace nada ilegal”, afirma. De hecho, si bien se trata de una organización apolítica, distintos organismos estatales apoyan la actividad donando insumos o lugares de trabajo.

Los Articultores también se aseguran de llevar a cabo su tarea de día para que los vecinos de la zona se informen sobre su actividad y, si así lo desean, sigan cuidando y cosechando el espacio sembrado.

Guerrilla Huerta

Bombas de semillas germinadas
Las “bombas de semillas” solo necesitan agua para germinar.

María Emilia, otra artista que se sumó al movimiento en 2011, dijo a BBC Mundo que la idea del grupo es “que la ciudad se convierta en una gran huerta”.

Con este fin, a través del sitio articultores.net y una página en la red social Facebook, se convoca a voluntarios a formar parte de Guerrilla Huerta, el espacio donde se aprende a hacer y se confeccionan las bombas de semillas.

Según María Emilia, cualquiera puede ser un articultor, no hace falta tener conocimientos de jardinería.

Por su parte, Villamayor cuenta que las reuniones para fabricar las bolas de barro y semillas son el corazón del movimiento.

“Es casi un ritual. Sentarse en el piso en ronda para trabajar la tierra y hablar”, relata.

Una vez creadas las “municiones”, los voluntarios deben esperar dos días para que estas se sequen antes de ser arrojadas.

La fase final es el “ataque”, cuyo lugar es elegido por consenso y marcado debidamente en un mapa publicado en el sitio.

Creando las bombas de semillas
Crear las “bombas de semillas” es como un ritual, afirma la fundadora de Articultores.

“La idea es que después el que quiera puede ir a ver si germinaron las semillas”, explica la fundadora.

En el sitio también hay fotos de los diversos y originales lugares donde los Articultores dejaron sus huellas: desde canteros y veredas hasta terrenos cercados.

Todos los sábados, el grupo da cuenta de sus últimas novedades a través de un programa radial, “Activate”, que es transmitido por FM La Boca.

Así, de a poco, estos guerrilleros ecológicos pretenden ir cambiándole la cara no sólo a Buenos Aires, sino también a las otras ciudades donde tienen presencia, como Córdoba, Rosario, Comodoro Rivadavia y La Plata. Y Madrid, donde también plantaron su semilla.

Materiales:

1. Arcilla

2. Tierra/compost

3. Semillas

4. Agua

5. Manos – un montón de amigos!

Procedimiento:

– mezclar diez partes de tierra con una de arcilla.

– ir agregando agua hasta formar una masa modelable.

– extender la masa sobre una superficie y arrojar las semillas.

– volver a amasar hasta que la masa quede homogénea.

– hacer bolitas hasta que se acabe la mezcla.

– dejar secar en algún lugar con aire, sin sol.

. y cuando ya estén duritas:

– arrojar en los terrenos baldíos de tu barrio.

– sácale fotos ese día y vuelve en un mes a ver qué germinó [y ahí le sacas más fotos, y las subes a internet para compartirlas con todos].

Consejo: Las semillas pueden obtenerse conservando la de los alimentos consumidos, sea de pimiento, calabacin, calabaza, tomate… Hay que tener cuidado con las semillas compradas. muchas vienen alteradas genéticamente, traen muchos problemas y terminan desplazando a las variedades naturales que son las más bondadosas con la tierra y con nosotros.

Una vez arrojadas, la humedad y las lluvias harán su trabajo. Normalmente en menos de un mes ya se ven las primeras germinaciones.

“Más allá de estar o no de acuerdo con éste o cualquier método hay que poner manos a la obra para regenerar la biodiversidad, y luchar en contra de la pérdida de especies valiosas, tanto en cantidad como en calidad. Cultivar árboles, mantener las rotaciones de cultivo, y sobre todo volver a la vieja usanza de producir semillas propias, no vendría nada mal, si queremos hacer frente a la opulencia de las multinacionales que quieren adueñarse de todo, porque lo único verde que quieren ver, son los billetes famosos llamados “DOLARES”. ¿Cuento con vos?

 

Gastón Pepa: El Campo, Córdoba Times.