Soja con menos empuje en la economía

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El precio de la oleaginosa cae por la mayor producción mundial y los cambios en el mercado. Los aumentos de combustibles e insumos, sumados al retraso del tipo de cambio oficial, achican los recursos que el productor volcará al resto de la actividad.

 

“La soja no perderá su importancia, porque su rol en la producción agropecuaria sigue siendo preponderante. Pero sí va a reducir su peso relativo, y si ese peso relativo no lo reemplaza otro rubro, la economía se va a caer, porque no habrá efecto derrame ya que el campo está sin rentabilidad”.

La reflexión pertenece al economista Salvador Di Stefano, quien cerró el jueves pasado la 11ª Jornada Soja con Sustentabilidad, que organizó la Bolsa de Cereales de Córdoba, Agroverdad y La Voz del Interior en la capital cordobesa.

El encuentro entregó datos finos a más de mil personas, la mayor parte productores de la región, sobre cómo encarar la próxima campaña; pero también arrojó información importante para el resto de la economía, dada la importancia que tomó en este siglo este poroto tan demandado en el mundo y tan significativo para el ingreso de dólares al país.

De confirmarse las proyecciones existentes, la producción de soja de la última campaña fue de 53 millones de toneladas, con 20 millones de hectáreas. Los números totales de la campaña 2013-2014 todavía no están definidos con precisión, por lo que no se puede determinar su participación, pero la soja podría representar hoy poco más de la mitad de la producción agropecuaria ocupando 57 por ciento de la superficie sembrada.

Sumado al resto del complejo sojero (aceite, harina y otras manufacturas), este producto genera ingresos por exportaciones de 35 a 40 mil millones de dólares, poco menos de la mitad de la moneda norteamericana que entró por ventas al exterior el año pasado.

Este consultor, muy escuchado por los productores de la Región Centro, advirtió que el mercado de las commodities en el mundo está cambiando. Los inversores internacionales de a poco abandonan la oleaginosa para buscar cobertura en la tasa de interés (que sube gracias a la mejora de la economía norteamericana); a su vez, Estados Unidos, que junto con Argentina y Brasil, los principales fijadores de precio, “se llenó de soja” por la tecnología aplicada, la mayor superficie y el buen clima. Así, sumado el resto de la producción del planeta, la oferta global llega a 360 millones de toneladas, frente a una demanda mundial de 280 millones de toneladas, según el Departamento de Agricultura estadounidense.

Esto viene provocando la caída sostenida en el precio de la soja. El valor en el Mercado de Chicago, que se ubicó en torno a los 550 dólares la tonelada el año pasado, llegó el último viernes a 443,7 dólares y el precio que se proyecta para mayo de 2015 es de 413 dólares, con lo que se retrasa a valores de 2010, que tampoco es un mal valor.

Pero para otros, la historia no está definida aún. Según Esteban Tronfi, gerente de Insumos y Servicios Técnicos de Aceitera General Deheza (AGD), quien terminará de definir el precio será el estado de Mato Grosso, donde Brasil dispone de la mayor cantidad de hectáreas para la soja. “Los productores brasileños tienen muchos problemas de rentabilidad; si llegan a sembrar menos de lo esperado, el precio se sostendrá, de lo contrario seguirá cayendo”, asevera.

Menos ingresos

Esta baja en el precio obliga al productor a concentrarse en su campo, renegociar contratos de alquiler, sumar tecnología y, si tiene oportunidad, acumular insumos importados que serán cada vez más escasos.

A su vez, los problemas en la negociación con los fondos buitre complican aún más los números de los productores, ya que reduce la oferta de crédito para financiar la campaña.

“Los productores lograrán este año ingresos por 16.500 millones de dólares, mil millones menos que el año pasado, ya que en 2013 pese a producirse menos cantidad, se logró un mejor precio”, recalca Di Stefano.

Por su parte, Néstor Roulet, productor y ex dirigente de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez), calcula que sobre una caída del precio de 17 por ciento y 20,2 millones de hectáreas sembradas, para la campaña 2014-2015 entrarán al país 5.000 millones de dólares menos.

En este escenario, la menor rentabilidad implicará cada vez menos excedentes para volcarlo a mercados que otrora gozaron de las mieles de la soja, como es el inmobiliario y el automotor.

“Va a haber mucho menos derrame. El hombre de campo está obligado a destinar más plata a comprar ‘paquetes’ tecnológicos e insumos para la producción. Los costos volaron; el aumento de 80 por ciento de la nafta impacta sobre el flete en forma contundente”, asegura el economista.

Si el precio de la soja continúa cayendo, el ingreso de dólares al país será menor y de hecho las estimaciones ya están incorporando esta proyección: mientras entre 2011 y 2013 el saldo de la balanza comercial argentina registró un superávit de entre ocho y 10 mil millones de dólares, para 2014 y 2015 (según cálculos de Di Stefano) el resultado positivo se reducirá a entre dos y tres mil millones de dólares.

El dato confirma que estos problemas no afectarán solamente a desarrollistas y fabricantes de tractores y camionetas; también lo sentirá el resto de la economía.

Datos

5.000 millones de dólares menos son los que ingresarán al país en la campaña 2014-2015 como resultado de la caída de 17 por ciento en el precio de la soja, según cálculos de Néstor Roulet.

16.500 millones de dólares es el ingreso que registrarán este año los productores, mil millones menos que el año pasado, cuando se registró menos soja, pero a un valor mucho mayor.

50.000 millones de pesos es el ingreso por derechos de exportación que le dará el complejo sojero al Estado nacional este año, según cálculos del Ieral. Esto implica un aumento anual de 70 por ciento.

 

Fuente: Diario La Voz del Interior