Talleres empató con Almirante Brown: un punto con sabor a poco y nada

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El partido se iba y Klusener clavó el 1-0 de palomita. Segundos después, Ibars tomó un rechazo de Avendaño y anotó el 1-1. La “T” lleva siete sin ganar.

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Por Daniel Guiñazú // Especial desde Buenos Aires

 En otro momento, tal vez se hubiera apreciado más el empate 1-1 que ayer Talleres obtuvo en la áspera cancha de Almirante Brown, uno de los escenarios más tí­picos y difíciles del ascenso nacional. Pero esta tan urgida de triunfos la “T”, tan apretada por el bajo promedio y por la posibilidad de tener que pelear hasta el final por la permanencia en la B Nacional, que sólo conforma ganar. Ganar, sumar y zafar, esos son los tres verbos que hoy en día, se conjugan con ansiedad cada vez mayor en barrio Jardín.

Por eso, supo a poco, casi a nada, la igualdad conseguida. Mucho más si se tienen en cuenta las condiciones en las que se produjo. Talleres se puso en ventaja a un minuto del final, con un gol de cabeza de Gonzalo Klusener. Y parecía abrazarse a tres puntos que hace mucho que no logra (lleva siete fechas sin triunfos con tres empates y cuatro derrotas y no ha ganado en lo que va de la segunda rueda). Y mucho más de visitante en la que ya lleva ocho partidos sin vencer.

Pero un minuto más tarde, la alegría se transformó en decepción. Se defendió mal una pelota que cayó en el área, el capitán Juan Pablo Avendaño dejó un cabezazo flotando al borde del área grande y el zaguero local Sebastián Ibars, que había subido a buscar la quimera de la igualdad, le rompió el arco a Pablo Santillo con un furioso derechazo. En ese minuto fatal, quedaron condensados la gloria y el drama de un juego maravilloso. Almirante se fue celebrando haber rescatado un punto y Talleres se hundió vacío en el vestuario, mascullando la bronca de haber dejado dos por el camino.

“La próxima vez tendremos que agarrar la pelota con la mano y salir corriendo de la cancha para que esto no pase. Es un amargura que nos hayan em­patado así”, dijo el DT Rubén Forestello. Desentendido hace rato de la posibilidad de pelear por el ascenso a Primera A (con esa ilusión se armó el plantel), Talleres llegará a fines de mayo mirando cada vez con mayor desesperación los peldaños más bajos de los promedios. Engordar su flaco registro de 1.080 y ponerse a salvo del descenso (una posibilidad que hiela la sangre de los albiazules de solo pensarla) requeriría sumar al menos la mitad de los puntos que quedan por disputar (27 sobre 54). Y para ello, se hace cada vez más indispensable empezar a ganar de local, algo que no sucede desde la 18° fecha (3-1 a Independiente Rivadavia).

Seguí este enlace para ver las estadísticas de la B Nacional.

El lunes a las 19 llegará Crucero, uno de los mejores equipos del torneo, pero que fuera de Misiones apenas ganó dos de los 12. Los “colectiveros” sueñan con subir a Primera. Tal vez sean los rivales ideales para que la “T” olvide el mal trago de ayer.