Tras 4 meses de sequía, abre la temporada de lluvias

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Ayer hubo precipitacionesen toda la provincia, excepto en el norte y noroeste. Nevó en las Altas Cumbres. Pronostican un octubre más lluvioso de lo habitual.

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Por Redacción LAVOZ

Tras uno de los inviernos más secos de las últimas décadas, la lluvia caída ayer en buena parte del mapa cordobés, aunque tenue, parece abrir el esperado calendario de precipitaciones.

Sólo el norte y el noroeste provincial no recibieron agua. Se trata, justamente, de las dos regiones que más necesidades tenían por la aguda sequía que las castiga.

El dato extraño fue que, ya entrada la primavera, la lluvia se transformó en nevada en los puntos más altos de las Sierras Grandes. La ruta de las Altas Cumbres debió ser cerrada por varias horas por el riesgo que representaba para el tráfico la nieve primero, y el hielo luego.

El observador meteorológico Mario Navarro explicó ese fenómeno como un “ shocktérmico”, por el cual entra un frente de aire frío, que entre los mil y siete mil metros, presenta temperaturas bajo cero. En la zona de Altas Cumbres, por encima de los 1.800 metros, las gotas se congelaron y la lluvia se hizo nieve. “Puede que no sea la única nevada de octubre en la montaña”, advirtió Navarro.

En la ciudad de Córdoba llovió ayer sólo tres milímetros, aunque en su aeropuerto no llegó a uno.

En Jovita, en el sur cordobés, fue donde se midió el mayor registro: 25 milímetros. Llamativamente, es la misma localidad que en la escasa y aislada lluvia del 28 de septiembre pasado tuvo el mayor número, con nueve milímetros.

En el sur, el centro y el este provincial, la mayoría de los registros fueron de entre dos y ocho milímetros. En el sudeste promediaron de 12 a 18 y en Traslasierra esta vez llovió mejor, con un pico de 20 milímetros en Villa Dolores.

En la zona serrana, donde el agua era más esperada para bajar el nivel de riesgo de incendios, llovió entre dos y cuatro milímetros, en promedio, como para apaciguar el alerta al menos por uno o dos días.

Promedio atrasado

El norte y el noroeste llevan más de cuatro meses sin ver caer una gota, situación que padecen sus habitantes y productores rurales.

En la ciudad de Córdoba, los escasos tres milímetros caídos el 28 de septiembre cortaron largos cuatro meses sin lluvias. En ese lapso, frente a los 60 milímetros que serían esperables, en el centro de la provincia sólo cayeron entre dos y seis.

Cómo sigue

Los pronósticos para hoy, al igual que para el fin de semana, son coincidentes: no se prevén nuevas precipitaciones, con temperaturas máximas de entre 22 y 25 grados.

Navarro anticipó a este diario que la semana próxima –entre el jueves 10 el y viernes 11– habrá lluvias en gran parte del territorio cordobés, y que otras, ya de mayor envergadura, se repetirán entre el 14 y 15 de este mismo mes.

Según sostuvo, a diferencia de lo que ocurrió desde mayo a septiembre, octubre y noviembre de 2013 tendrán precipitaciones por encima del promedio histórico en esta provincia.

Hace una semana, este diario anticipaba que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) coincidían en pronosticar una primavera más cálida y lluviosa que la media histórica.

El SMN plantea un octubre y un noviembre con temperaturas superiores a las normales para esta época y precipitaciones normales en la mitad sur de la provincia y superiores a lo normal en la mitad norte.

El Inta, en tanto, predice que tanto las precipitaciones de octubre como las de noviembre serán muy superiores a lo normal en el norte cordobés.

El cordobés Navarro, por su parte, ha calculado que entre octubre de 2013 y abril de 2014 lloverá de un 23 a un 37 por ­ciento más que en la temporada pasada.

Esos pronósticos, de con­firmarse en los hechos, representarán un alivio luego de una prolongada sequía, que además de acrecentar riesgos de incendios ha hecho bajar el caudal 
de los diques en forma consi­derable. Además, si la primavera y el verano vienen con esa agua vaticinada, el sector agropecuario también se vera beneficiado.

Agua que apacigua fuegos

Al fin. Ayer fue una de las jornadas más tranquilas para los bomberos cordobeses, luego de dos meses en los que casi no hubo días en que no se produjeran decenas de salidas diarias para combatir focos de incendios. La lluvia, aunque escasa, fue la “culpable” de esa situación.

Sigue el alerta. Hasta ayer, el Plan Provincial de Manejo del Fuego mantenía el alerta por “riesgo máximo”. El agua caída, por escasa, sólo alivia el cuadro por un día. El riesgo se mantiene activo porque se necesitan centenares de milímetros para cambiar la relación climática.

El último foco. El último incendio de cierta proporción fue el que finalmente se controló en la madrugada de ayer, por el esfuerzo de los bomberos y la acción de la lluvia. Entre Santa Rosa de Calamuchita y Villa Rumipal se quemaron por ese foco, iniciado el martes, algo más de 100 hectáreas de monte nativo.

El arrastre de cenizas. Tras los extensos incendios de septiembre, que arrasaron más de 90 mil hectáreas de la zona alta de Calamuchita, se asume que un efecto complicado inmediato será el arrastre de toneladas de cenizas que quedaron en los cerros hacia los arroyos, ríos y diques. Pasadas dos semanas de los más graves siniestros, no hubo lluvias torrenciales. Aunque se esperaban para reducir riesgos de fuegos, se temía por el impacto del arrastre de esas cenizas. Una nevada primero y una tenue lluvia ayer, en cambio, han evitado al menos hasta ahora ese impacto.