Un “hormiguero” a gran escala donde casi nadie va a pasear

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A full. Tras la lluvia del viernes, ayer la feria estuvo a pleno.
A full. Tras la lluvia del viernes, ayer la feria estuvo a pleno.
A full. Tras la lluvia del viernes, ayer la feria estuvo a pleno.

 

Los productores llegan a la feria con una agenda armada. Visitan a sus proveedores y refuerzan vínculos.

 

Quien no haya visitado nunca una exposición a cielo abierto como Expoagro bien puede imaginársela como un hormiguero a gran escala. Cuando el buen tiempo acompaña (el de ayer fue uno de esos días), cada visitante se transforma en una hormiga y los caminos internos, en los senderos que deben recorrer para cumplir con una serie de tareas.

Son contados con los dedos los visitantes que solo vienen a curiosear. Si las hay, esas hormigas provienen de los pueblos más cercanos, en este caso San Nicolás o Ramallo. Pero la mayoría ha recorrido muchos más kilómetros para arrimarse a “la expo”. Son hormigas laboriosas que no suelen perder el tiempo. Usualmente ya conocen qué recorrido van a hacer antes de entrar y perderse por los senderos.

Los productores, asesores y contratistas suelen usar Expoagro para encontrarse con sus proveedores. Y, por supuesto, para cruzarse con pares y amigos. Mientras compartía una picada en el stand de AACREA, Germán Weiss, ex presidente de esa entidad, contaba que concurre todos los años con una suerte de agenda de visitas preestablecidas: pasa por su banco, por su fábrica de maquinaria, por su proveedor de insumos. Es una gentileza que refuerza el vínculo de confianza y comercial.

El viernes, en medio de la tormenta, un grupo de 51 estudiantes de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la Plata recorrió la feria: su principal objetivo fue ver las cosechadoras en movimiento. El sendero que conduce hacia el sector “dinámico” de la exposición es uno de los más concurridos. Con los “plots” de las semilleras sucede otro tanto. Tras los 70 milímetros de lluvias caídas, ayer no había suelo para que trabajen las máquinas más grandes. Se realizó, sin embargo, un “show de Tolvas”.

Desde San Isidro llegaron chicos que cursan el quinto año en el Colegio San Juan el Precursor. Tenían “profes piolas” de Geografía y Economía, que los sacaron a pasear al medio del campo. Más de 300 hormigas llegaron desde otros países. Muchos productores uruguayos, brasileños y bolivianos vinieron por las suyas. Pero había contingentes más nutridos organizados por empresas expositoras, que provenían de puntos más lejanos, como Alemania, Sudáfrica, Ucrania y Nigeria. También hubo empresas extranjeras interesadas en mostrar lo qué hacen: la turca Indifide, por ejemplo, trajo hasta aquí sus desarrollos en biotecnología e hidroponía (cultivo sin tierra).

 

Fuente: Diario Clarín