Una ciudad hizo 780 casas, con plan propio

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Con techo propio. Soledad Held, frente a la casa que recientemente le fue adjudicada. Para licitara, vendieron el auto.
Con techo propio. Soledad Held, frente a la casa que recientemente le fue adjudicada. Para licitara, vendieron el auto.
Con techo propio. Soledad Held, frente a la casa que recientemente le fue adjudicada. Para licitara, vendieron el auto.

En 22 años,pasaron gobiernos municipales de diferentes partidos, pero se mantuvo el sistema. 2.400 adherentes están pagando cuotas ahora. Se sortean 10 viviendas por mes y hay 60 en construcción. La mano de obra y la compra de materiales son locales.

 

Las Varillas. Recoger basura, barrer calles, mantener alumbrado y plazas, controlar el tránsito, son las funciones tradicionales de los municipios. Pero en las últimas décadas, con la Nación o la Provincia delegando tareas o cumpliéndolas a medias, los municipios empezaron a sumar roles en salud, educación, seguridad y hasta en construcción de casas. Una veintena de municipios cordobeses crearon sus propios planes de vivienda, ante la insuficiencia de los programas nacionales y provinciales.

Entre todos, el de Las Varillas quizá sobresalga, porque lleva 22 años ininterrumpidos, en los que levantó 780 casas y va por muchas más. Fue posible por otro logro inusual: se sucedieron intendentes y partidos en el municipio pero todos mantuvieron el plan.

En Las Varillas, la “muni” es una empresa constructora. De los 100 millones del presupuesto anual municipal los planes de viviendas representan 23.

Esta ciudad de 17.500 habitantes, del departamento San Justo, a 171 kilómetros de la Capital, tiene hoy en marcha nueve planes, con 2.400 adherentes que pagan sus cuotas. 60 casas en diferentes barrios están hoy en marcha.

Desde 1991

El intendente Juan Pablo Rujinsky cuenta que el programa comenzó en 1991. “En esa época ya se notaba la necesidad y no llegaban planes nacionales ni provinciales”, señala. Fue en su primera gestión cuando se puso en marcha, pero la iniciativa se mantuvo y amplió durante las administraciones que lo sucedieron, de Omar Basso y Fernando Coisset. En 2007, Rujinsky volvió al municipio y la rueda no para. Dos gestiones de radicales y dos de peronistas la mantuvieron girando.

“La clave es la confianza que tiene la gente. Es central administrar bien los fondos porque cuando cada socio paga la cuota ese dinero va a una cuenta específica para comprar rápido los materiales antes que suban los costos. Los adherentes tienen la seguridad que del primero al último contarán con su vivienda”, afirma Rujinsky.

Calidad y precio

Vanesa Cagliero, coordinadora del Departamento de Viviendas del municipio apunta que la cuota para una casa de dos dormitorios está en 595 pesos. Luego de adjudicarla, sube a 1.200. “Es menos que un alquiler”, destaca.

El municipio lanzó diferentes planes. “Hay casas desde 33 metros cuadrados con un dormitorio hasta de 64 con tres dormitorios”, explica Cagliero. El valor de la cuota está fijado por ordenanza y se basa en el costo del metro de construcción.

El sistema no sólo sirve a quienes no tienen casa; también está abierto a los que lo ven como una inversión.

Además, hay un plan especial, subsidiado por el municipio, en el que los adherentes pagan el 50 por ciento de la cuota y el resto se solventa con el fondo permanente para la vivienda que recauda el municipio. Al entregarles la casa, los propietarios deben devolver en cuotas lo financiado, para que otros puedan acceder luego.

Todo local

El sistema se obliga a privilegiar la compra de materiales a nivel local, como también la mano de obra y dirección técnica debe ser de la propia ciudad.

“Compramos en corralones locales y conseguimos mejores precios porque adquirimos, de contado, para un promedio de 10 viviendas mensuales. Se compran desde los clavos hasta la pintura del techo para congelar los precios”, apunta Cagliero.

Según Cagliero, hay 180 albañiles trabajando hoy en estos planes, a un promedio de tres por vivienda en ejecución, más unos 20 entre gasistas, electricistas, pintores y plomeros.

El municipio tiene a dos personas de perfil técnico que diariamente visitan cada construcción en marcha.

También en otros pueblos y ciudades

Más de 20. Son los municipios cordobeses que vienen ensayando planes propios de vivienda, ante la demanda de sus vecinos y la falta de respuestas de Nación y Provincia.

La lista. Entre varios otros, integran ese lote Morteros, Brinkmann, Arroyito, General Cabrera, Huinca Renancó, General Roca, Hernando, La Carlota, Monte Buey, Corral de Bustos, Oncativo, Jesús María, Vicuña Mackenna, Arroyo Cabral, La Laguna, Porteña y Tancacha. Este año, Río Cuarto puso en marcha un ambicioso plan propio también.

Casos. La municipalidad de Morteros, por ejemplo, empezó meses atrás un nuevo plan de 114 viviendas. El de Arroyito, en tanto, hace dos meses entregó 17 casas, que se suman a otras 32 del año pasado.

Los lotes, un dilema

Escasez. Además de las casas, el cada vez más alto costo de los terrenos conspira en muchas ciudades contra quienes aspiran a llegar a su primer techo propio. Varios municipios decidieron comprar campos pegados a su radio para lotearlos luego, a un costo menor al del mercado.

En Las Varillas. La municipalidad de Las Varillas modificó en 2009 su Código de Edificación para exigir que de cada nuevo loteo que se haga en la ciudad, se debe donar un porcentaje de su superficie al municipio. A esos terrenos donados, el gobierno local los ofrece en venta, a precios más bajos que los del mercado, a los vecinos interesados en sus planes de viviendas.

 

Fuente: Diario La Voz del Interior